Estamos viviendo durante la pandemia una situación “fuera de lo normal”, aunque ya resulta casi imposible entender qué es “lo normal”. 

En términos de alimentación, los más afortunados, al inicio del confinamiento hace 4 meses (en México)hubo una euforia en muchas personas por publicar los platillos que cocinaban, algunos todavía lo hacen. 

Otros, corrieron al supermercado a abastecerse de la comida que creyeron les iba a alcanzar, a estas alturas creo que a nadie nos alcanzó lo que calculamos para cocinar por unas semanas o quizás un mes.

Un gran número de personas, han salido a trabajar durante este periodo porque si no, no comen. 

Ante tales diferencias y tomando en cuenta algunos testimonios de pacientes, hay otro grupo de personas que me han reportado que han comido sin parar, que ya subieron de peso (por la falta de actividad también) pero quiero poner la atención en este artículo a las conductas que pueden parecer o son, atracones. 

Las muchas restricciones durante el confinamiento por la pandemia de COVID han generado en muchas personas deseos de comer todo el tiempo o atracones que pueden ser pasajeros o mostrar señales de un posible trastorno alimentario. Pero ¿qué es un atracón? Revisemos:

De acuerdo al DSM-5, en el trastorno por atracón las dos características centrales son:

  • la tasa de consumo (los volúmenes totales pueden ser prodigiosos) y
  • el sentido de pérdida de control sobre la conducta alimentaria.

“Durante un atracón, la persona come demasiado rápido, demasiada cantidad (hasta alcanzar una plenitud dolorosa), no obstante en verdad no perciba hambre. La alimentación en atracones genera culpa (en ocasiones, depresión) y alimentación en solitario (para evitar la vergüenza), pero no da origen a comportamientos (como vómito y ejercitación excesiva) destinados a encubrir el consumo excesivo” P.285

En muchos casos, se trata de una compensación frente al aislamiento voluntario, la ansiedad, depresión, violencia y un sinfín de conductas asociadas al confinamiento.

Tomemos en cuenta la mayor restricción de todas: el aislamiento social, no poder ver a los padres, a los hijos, a los amigos con quienes compartíamos la mesa. El atracón, tiene la característica de ocurrir en solitario. Se refuerza la falta de pertenencia y de apoyo por el que estamos pasando. 

Hay varios tipos de atracones según la gravedad basado en los criterios de frecuencia: leve, moderado, grave y extremo.

La recuperación va a depender del nivel de gravedad, puede ser pasajero y no nada más es cuestión de ver a un nutriólogo. Si debe de ser parte del equipo multidisciplinario considerando la psicoterapia especializada en trastornos de la conducta alimentaria y en casos graves, atención médica.