La palabra envidia, del latín: Invidia se ha usado en la mitología romana para referirse a la diosa que personifica la venganza y los celos.

En la mitología griega se habla en un momento dado en el que Mercurio visitó la ciudad de las hermanas para ver las celebraciones de las Panateneas. En esta visita, el dios se enamoró perdidamente de Herse, así pues, pidió a su hermana Aglauro que intentara mediar un poco para poder conseguir que la joven y él pudieran estar juntos.

Fue en este momento cuando Minerva lanzó a Envidia, la cual se apoderó de la voluntad de Aglauro. La joven comenzó a pensar que el matrimonio de su hermana sería feliz y que Herse sería mucho más dichosa que ella. No podía controlarlo, el monstruo verde de los celos ya se apoderaba de todo su ser. Así pues, no sólo no medió, sino que intentó por todos los medios que Mercurio no pudiera entrar en su casa para ver a su hermana. Evidentemente el dios se enfadó, convirtiendo finalmente a Aglauro en una roca negra, negra como su alma.

A partir de esta aparición, Envidia volvería a salir en algún que otro mito, siempre como un ser que genera sentimientos de venganza y celos, arrastrando así a los individuos a comportamientos ruines.

En el ámbito de la psicología la envidia es definida como un sentimiento experimentado por aquel que desea intensamente algo poseído por otro. La envidia es un sentimiento enojoso contra otra persona que posee o goza de algo deseado por el individuo envidioso, quien tiene el impulso de quitárselo o dañarlo. A diferencia de los celos, que se basan en el amor y comprenden un vínculo de por lo menos tres personas, la envidia se da de a dos y no tiene necesariamente relación con el amor. 

En estos tiempos pandémicos, se ha presentado un fenómeno interesante que denomino, envidia de la vacuna. Llevamos más de un año de pandemia, un gran sufrimiento a nivel global, el COVID 19 amenza no sólo nuestra salud, sino la vida como tristemente lo hemos presenciado.

Para esta fecha, abril del 2021 muchos países (no todos) han vacunado a diferentes porcentajes de su población. De acuerdo a cifras oficiales en el Plan Nacional de Vacunación, al día de hoy en México, se han vacunado a 15, 477, 517 personas. Recordemos que somos más de 120 millones de habitantes en el país.

Quiero aclarar que en esta fecha, aún no recibo vacuna, miles de compatriotas han ido a vacunarse a Estados Unidos, lo cual me hace pensar que “mientras más personas vacunadas, mejor”. Pero he escuchado comentarios despectivos hacia esta población como: “los white mexicans van a vacunarse al gabacho”, “claro, si yo tuviera dinero, ya me hubiera ido”, etc.

La cosa no acaba ahí, frente al terrorismo informativo de muchos medios, nos lanzan como si supiéramos (yo no lo sé) la diferencia entre las vacunas de Pfizer, Astra Zeneca, Sputnik, etc. Pero si he escuchado: “ojalá me toque la Pfizer”, “yo no me pongo las chinas ni muerto” o frente a las personas que ya recibieron su vacunación y están felices de haberla recibido, surge la mirada furtiva de otras personas y el comentario explosivo: “pero te falta la segunda dosis, no cantes victoria”, o “¿cuál te pusieron?”

Frente a estos eventos, pienso que para mi, cualquier vacuna será buena pero más allá, ojalá se creara la vacuna contra la ignorancia que genera no sólo envidia, celos y destrucción. La vacuna contra esta ignorancia, es la consciencia de humanidad y compasión para nuestros semejantes, consciencia y solidadridad en nuestras comunidades.

Fuente: Martí, M. Envidia, una diosa llena de oscuridad. Documento recuperado en la red.

Agradezco a Gemma Correll que me haya permitido usar su ilustración.