En la teoría sistémica se trabaja en el sistema relacional de la persona, considerando así a la familia como elemento indispensable en los procesos de terapia y manejo de los trastornos alimentarios.

Cuando existen enfermedades psicosomáticas, éstas tienen un efecto directo en el entorno, la familia se envuelve en una interacción en la que todo gira entorno del problema, alterando la dinámica usual de los integrantes y en la mayoría de los casos entran en conflicto haciendo así un ciclo interminable en el que aumenta la sintomatología, y no se ve la salida.

Es por eso que el trabajo en el sistema es tan importante ya que cada uno forma parte de algún comportamiento que alimenta la dinámica, los intentos de solución a veces son el problema, pero si se trabaja y maneja de una forma distinta se hace la diferencia.

Los trastornos de la alimentación tiene un trasfondo que es relacional, en la terapia se hace un análisis de cómo se originó y cada miembro aporta una información muy valiosa para entender el problema.

Se observa la comunicación y los mensajes que se envían entre la familia descubriendo que muchas veces comunicamos algo que no teníamos conciencia y que en ciertos momentos perjudicó a alguien, pero que en el proceso terapéutico se hacen conscientes y se pueden modificar.

También se descubre la función que tiene el trastorno alimentario dentro del sistema: ¿Qué está tratando de comunicar?,¿Qué está produciendo en la familia?, A quién afecta más?, ¿De qué nos estamos dando cuenta que antes no lo veíamos?

Junto con esta intervención familiar están la terapia individual y la nutricional que hacen un perfecto complemento a todo el trabajo terapéutico necesario