Estas son algunas experiencias que estoy viviendo como terapeuta con la psicoterapia en línea. No es la primera vez que lo hago, pero si es la primera y espero que sea la última, durante una pandemia. Tampoco es una lista de recomendaciones porque creo que cada relación terapéutica es única y las siguientes reflexiones tienen un contexto único también basadas en mi experiencia.

Para empezar, tuve que suspender de manera voluntaria mi trabajo presencial y algunos pacientes también lo decidieron. Otros, estaban dispuestos a continuar mientras las autoridades no dieran otra instrucción. Observando y sintiendo lo que iba ocurriendo en cada relación, pude darme cuenta de que nos daba mayor tranquilidad la posibilidad de continuar en línea. Quiero aclarar que hubo algunos que no lo aceptaron y prefirieron suspender por ahora y continuar cuando pase la crisis sanitaria. Les dije que lo respetaba y que, si en algún momento cambiaban de opinión, estaría disponible. 

Así que, de ninguna manera obligué a nadie a tomar la modalidad en línea. Lo sugerí y pregunté si estaban dispuestos y la mayoría, aceptó. 

Estoy descubriendo que ha sido importante respetar los días y horarios que teníamos, esto da una sensación de estabilidad en medio de la incertidumbre. Me lo han dicho varias veces: “sigamos como estábamos”, “quiero respetar el horario de mi terapia y que mis hijos lo sepan”, “hay demasiado cambio en el ambiente como para cambiar nuestro día”. Me doy cuenta una vez más, de la importancia del ground relacional que, en algunos casos, llevamos meses o años “tejiendo”.

En algunos casos fue muy fácil conectarnos a distancia porque hay pacientes que trabajan de esa manera. Hubo otros que tuvieron que cambiar la “mentalidad tradicional”. Una paciente les dijo a sus hijos: “Voy a ver a mi psicóloga” a lo que respondieron: “¿Va a venir a casa?” Y ella le dijo: “No, pero imaginen que estoy con ella, cerraré la puerta y no me hablen hasta que yo termine”. ¡Cuántos ajustes creativos para encontrarnos!, ¡Cuántas respuestas novedosas estamos haciendo para no perder la conexión!

Como mi paciente, yo tengo un lugar destinado para la terapia en línea: no hay ruido, no hay interrupciones y mi familia sabe que estoy trabajando. Estoy en un espacio en el que puedo conservar la confidencialidad.

Ha habido algo novedoso que ha enriquecido la relación, he conocido las mascotas de mis pacientes, mascotas que aman, que son parte de su familia, que me han hablado de ellas y que confieso, tenía deseos de conocerlas. Algunos han tomado la terapia en pijama o comiendo; estamos recuperando una espontaneidad que no había y que sólo en esta situación está surgiendo. ¿Qué más importante para la terapia Gestalt que el contacto y la novedad? Lo estamos encontrando de otra forma y para ello, yo también he tenido que moverme. 

*Dedicado a mis pacientes con toda gratitud.